10 experiencias
Berlín es más grande de lo que parece en un plano y sus partes interesantes no están una junto a otra. Mitte, Kreuzberg y Prenzlauer Berg llevan cada uno medio siglo distinto de la ciudad, y el U-Bahn entre ellos forma parte de la visita en vez de interrumpirla.
Es además la capital europea donde la historia es la actividad. Las visitas al Muro, a los lugares del Tercer Reich, al Berlín de la Guerra Fría y a los archivos de la Stasi son la columna vertebral de lo que se reserva aquí, y casi todas salen haga el tiempo que haga.
Aquellas en las que el edificio ya no está. El Muro, la Topografía del Terror, el barrio gubernamental y el Berlín de la Guerra Fría son en buena medida ausencias y marcas en el suelo: sin alguien que las explique, apenas hay nada que ver. Con los museos ocurre lo contrario.
Dos barrios bien, o cuatro mal. Un paseo de tres horas por Mitte cubre el Reichstag, la Puerta de Brandeburgo y el Memorial; el segundo día suele ser Kreuzberg o una excursión a Potsdam o Sachsenhausen.
Muy poco. Las actividades de Berlín son de interior, subterráneas o asumidamente al frío, y de diciembre a febrero la ciudad está más barata y los grupos son más pequeños. Los paseos en barco por el Spree son la excepción estacional.